OTRAS CAUSAS EN ARGENTINA
- MISIONES -
Miércoles 25 de Enero de 2006
La orden judicial alcanza también a los marinos Rodolfo Poletti y Sergio Di Fonzo, que todavía no fueron localizados.
Detuvieron a militares por la represión ilegal en Misiones.
Se trata de los tenientes coroneles Carlos Caggiano Tedesco y Francisco Javier Molina, y el gendarme Manuel Santos Posadas.
La Justicia Federal de Misiones ordenó la detención del teniente coronel Carlos Caggiano Tedesco, ex jefe del Área Militar 232; el teniente coronel Francisco Javier Molina, ex jefe de Policía de la Provincia; el suboficial de Gendarmería Nacional Manuel Santos Acosta, y los capitanes de Navío de la Armada Argentina, Rodolfo Poletti y Fernando Di Fonzo, Gobernador y ministro de Gobierno de la Provincia respectivamente tras el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976.
Poletti y Di Fonzo todavía no han sido localizados, pero el resto de los ex militares se encuentra recluido desde hace unos días. Tedesco y Santos están detenidos en el Hospital Militar de Buenos Aires, y Molina en su casa de la ciudad correntina de Paso de los Libres.
Los cinco militares fueron detenidos por orden del juez federal subrogante de Posadas, Eduardo José Bonetto, en el marco de la causa que investiga la suerte del ingeniero químico Alfredo González, docente de la Universidad Nacional de Misiones (Unam) secuestrado de su domicilio por un grupo de tareas el 4 de marzo de 1978 y desaparecido desde entonces.
Tedesco, Molina, Acosta, Poletti y Di Fonzo están acusados de los delitos de "privación ilegítima de la libertad agravada por torturas" y "homicidio calificado", considerados crímenes de lesa humanidad, según explicó ayer a la tarde la responsable del área jurídica de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, Ana María Figueroa, quien compartió la rueda de prensa ofrecida por la hermana del académico de la Unam cuya desaparición se investiga, Amelia González, junto al equipo jurídico que trabaja en la causa y dirigentes de Derechos Humanos de la provincia.
Serán indagados Figueroa y González estimaron que las pruebas surgidas de los diversos testimonios que se escucharon desde que empezó a tramitarse la causa hace un año "son suficientes" para procesar a los cinco militares por los delitos que se les imputan. Los ex miembros del Ejército, el suboficial de Gendarmería y los hombres de la Armada que todavía están siendo buscados deberán prestar declaración indagatoria ante el Juzgado Federal de Posadas.
"Están en condiciones de hablar, pero tienen dificultades motrices", dijo Figueroa sobre las razones que llevaron a alojar a Caggiano Tedesco y al gendarme Acosta en un hospital militar.
Poletti y Di Fonzo todavía no son considerados prófugos de la Justicia, ya que aún no fueron ubicados sus domicilios.
La localización de Tedesco, Santos y Molina fue posible merced a la colaboración del área de Delitos Federales y Complejos de la Policía Federal, repartición que está trabajando en ubicar al ex gobernador militar de la Provincia y su ministro de Gobierno por entonces.
La vuelta a la "casita"
Ayer se reanudó también el juicio por la desaparición del ingeniero González, con el testimonio de quien fuera vicedirector de la Unidad Penitenciaria (U-17), de Candelaria, entre marzo y abril de 1976, Héctor Luis Cantero.
El ex guardiacárcel no aportó nada al esclarecimiento del destino del docente universitario, pero admitió haber obedecido órdenes ilegales de detención de las autoridades militares de entonces.
Canteros dijo no haber visto nunca al ingeniero González, pese a que durante su primera detención el docente de la Unam ingresó en la cárcel el 26 de marzo de 1976 y salió el 29 de septiembre del mismo año, según consta en el Libro de Ingresos y Egresos del penal, de la época en que el guardiacárcel era vicedirector.
Por la siesta, la atención se dirigió al centro clandestino de detención conocido como la "casita de los Mártires", en inmediaciones del aeropuerto de Posadas.
El lugar fue visitado por Milagros Palacios, una docente correntina que fue torturada allí, luego de ser detenida en Misiones, la tierra que eligió para escapar de la tremenda represión que había caído sobre Goya, donde trabajaba y militaba en política. La emoción traicionó a Milagros, impidiéndole hablar de la tragedia que vivió, pero pudo reconocer perfectamente la construcción y sus instalaciones.

Regreso. Milagros Palacios, ayer a la siesta en la "casita de los Mártires".

Testigo. Héctor Luis Cantero, vicedirector de la U-17, de Candelaria. |